¿Qué Es La Integración Sensorial Y Cómo Afecta A Nuestros Hijos?

Magíster, Lic. María Rosa Nico

Todos ustedes, como padres, saben lo importante que es contar con información apropiada y oportuna para poder tomar decisiones durante el proceso de crianza de los hijos. Tener la información a tiempo permite comprender lo que les está pasando, preservar la comunicación de la familia y sentirse acompañados en el proceso de crianza. Esta es un poco la misión de esta nota, ¡espero que les sirva!

¿Qué es la Integración Sensorial?

La “Integración Sensorial” es un proceso complejo que permite a una persona tomar, organizar e interpretar información que recibe de su cuerpo y del mundo externo. Este proceso neurobiológico innato permite al cerebro integrar e interpretar estímulos sensoriales. Toda la información que nos llega de ambiente la recibimos a través de nuestros sentidos sensoriales.

Por ejemplo, para saber si la sopa está fría o caliente, si nos duele la picadura de una abeja y también cosas como donde están nuestros brazos y piernas y cómo acomodar nuestro cuerpo para sentarnos en una silla.Estos procesos sensoriales ocurren dentro del sistema nervioso a nivel inconsciente.

Si bien conocemos los sentidos del gusto, olfato, tacto, visión y audición, muchos de nosotros desconocemos otras experiencias sensoriales que nuestro sistema nervioso también recibe e integra, tales como el sentido del movimiento, la percepción corporal y la fuerza gravitacional.

El eficiente uso de información sensorial nos permite funcionar de una manera armónica y organizada en nuestra vida diaria. La mayoría de las personas naturalmente obtienen de sus experiencias una adecuada “dieta sensorial” que nutre su sistema nervioso y les permite crear circuitos saludables. Los niños obtienen “alimento” para su cerebro, de experiencias cotidianas como hamacarse, trepar, amasar o jugar con arena, tierra, etc. Sin embargo, aquellos niños con “Disfunciones” en la “Integración Sensorial” malinterpretan los estímulos sensoriales que le llegan a través de sus sistemas sensoriales y a menudo reaccionan en forma desmedida e inadecuada.

La teoría general de Integración Sensorial fue desarrollada por la Dra. Anna Jean Ayres, de los Estados Unidos, Terapeuta Ocupacional quien obtuvo un doctorado en la Universidad del Sur de California y realizó trabajos de post-grado en el Instituto de Investigación Cerebral de la Universidad de California de los Ángeles. A través de su investigación la Dra. Ayres logró descubrir que estos niños sufrían de una dishabilidad hasta entonces malentendida producto de una ineficiente organización de la recepción sensorial por el sistema nervioso.

El procesamiento de la información táctil, vestibular y propiocepción es central en la teoría de la “Integración Sensorial”. A pesar de que estamos menos familiarizados con estos sistemas sensoriales que con la visión y la audición, son críticos para nuestra supervivencia y nuestro desarrollo armónico. Estos tres sistemas, íntimamente conectados entre sí, empiezan a funcionar muy temprano en la vida, incluso antes del nacimiento y continúan desarrollándose a medida que la persona madura e interactúa con su medio ambiente.

La interrelación entre sentidos es compleja, pero básicamente nos permite experimentar, interpretar y responder a diferentes estímulos del medio ambiente y de nuestro cuerpo, de manera de interpretar una situación en forma correcta y poder emitir una respuesta apropiada. La disfunción dentro de esos tres sistemas se puede manifestar de muchas maneras. Un niño puede tener una respuesta hiper o hipo-sensitiva al input sensorial. El nivel de actividad puede ser inusualmente alto o bajo, un niño puede estar en movimiento constante o fatigarse fácilmente. Además algunos niños pueden fluctuar entre estos extremos.

En general el niño tiene dificultades en el “filtrado” de la información que le llega de sus sentidos, para decidir a qué responder y qué estímulos ignorar y por lo tanto aparece desorganizado y fuera de sincronía con su medio ambiente. Los problemas en la coordinación motora gruesa y/o fina también son comunes cuando estos tres sistemas son disfuncionales y puede observarse atrasos en el habla, el lenguaje y un bajo rendimiento escolar.

¿Cómo sabemos cuándo un niño tiene una disfunción en la integración sensorial?
En cuando a la conducta, el niño puede tornarse impulsivo, distraerse fácilmente y mostrar una falta general de planeamiento en su conducta. Algunos niños pueden tener también dificultades para ajustarse situaciones nuevas y pueden reaccionar con frustración, agresión, retraimiento o en forma estereotipada. La evaluación y tratamiento de las disfunciones de integración sensorial es realizada por un Terapeuta Ocupacional entrenado específicamente en este campo.

El tratamiento de Integración Sensorial tiene como objetivo que la persona sea capaz de procesar información sensorial compleja en una forma más efectiva. El mejoramiento se observa en una respuesta motora más coordinada y eficiente y una adecuada respuesta a experiencias sensoriales que antes provocaba un relación desmesurada o ineficiente. Por ejemplo ahora el niño será capaz de tolerar que le corten el pelo o las uñas, sin llorar y/o replegarse aterrorizado. O podrá disfrutar de que le canten una canción del feliz cumpleaños sin taparse los oídos o parecer molesto y perturbado. Además se podrán observar mejoras en el lenguaje y respuestas más apropiadas en relación al medio ambiente lo que resultará en un mejor ajuste emocional y un mejoramiento de la confianza en sí mismo. En conclusión, será un niño con un funcionamiento y desempeño más eficiente en el ámbito del hogar y de la escuela.

Magíster, Lic. María Rosa Nico
www.actualizacionesterapeuticas.com

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